Manifiesto

En los albores del s.XXI el mundo se ha vuelto un lugar sumamente complejo. Vivimos tiempos de alta incertidumbre en que los cambios de todo tipo, sociales, culturales, económicos, políticos y tecnológicos, se producen a un ritmo vertiginoso. Gracias al rápido desarrollo de las tecnologias digitales nunca como ahora la Humanidad había dispuesto de tanta información a su alcance, hiperconectada e “infoxicada” hasta el punto de dar lugar a la llamada Sociedad de la Información. Y sin embargo eso no siempre se está traduciendo en mayor conocimiento, cultura, ni pensamiento crítico, de hecho algunos autores hablan abiertamente de Sociedad de la Ignorancia [1].

Sumidos en la superficialidad, el conformismo, las creencias, los prejuicios y la confusión de la opinión, sufrimos un grave riesgo de ser manipulados a todos los niveles. El progreso tecno-científico en manos de los poderes fácticos de la sociedad postmoderna y el dominio sobre los medios de comunicación transforma a los ciudadanos en dóciles súbditos viviendo en democracias ficticias. No hay democracia real sin capacidad de decidir, y no puede haber capacidad de decidir si no hay criterio para juzgar ni tomar decisiones. Por eso afirmamos que no hay verdadera libertad cuando no hay conocimiento, puesto que sólo la verdad nos hace autenticamente libres.

Conocimiento, información, libertad y democracia estan íntimamente ligados. La democracia se basa en la hipótesis de la elección individual sobre diferentes opciones por parte de ciudadanos libres debidamente informados de los argumentos y las consecuencias de aquello que se decide. No hay duda que para ello se necesitan: ciudadanos educados con capacidad y criterio para interpretar la información, medios veraces y políticos honestos en los cuales confiar.

Aún así, cabe cuestionarse si las decisiones tomadas colectivamente por la opinión pública mayoritaria, ya sea a través de sus representantes políticos o de forma asamblearia, son siempre las mejores, puesto que no deberia confundirse opinión con conocimiento. En el estado de opinión influyen los medios y los miedos, las filias, las emociones, los intereses, las creencias, las modas, la cultura y las tradiciones. Lo racional, los hechos y lo experimentable no siempre es bienvenido al debate de la opinión. La opinión es manipulable pero el conocimiento es contrastable, aunque no por ello exento de ideologia por parte de quién contribuye a él.

Por esta razón declaramos que la tecnociencia debe comprometerse éticamente de forma decidida a educar personas con criterio para la toma de decisiones como grupo. Convencidos que en ello nos va parte de la supervivencia como especie, lucharemos en esa causa con nuestras propias armas: matemáticas y código. Somos knoders.

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[1] Brey, A,Inneraty, D., Mayos, G. (2009). La Sociedad de la ignorancia y otros ensayos. Barcelona: Infonomía.
http://www.ub.edu/histofilosofia/gmayos/PDF/SociedadIgnoranciaCas.pdf